sábado, 4 de diciembre de 2010

LA TRADUCTORA



Madre laboriosa hija de la tierra, nacida de la sal,
sumisa y sensible como un sauce sobre el agua.
.
¿Quién, sino vos, comprendiera
---cuando el mundo, al sur, era apenas
una sola y entrañable lejanía---,
la doliente crispación, la vibración
del canto exiguo de unos pájaros
perdidos en la magia herida de su aura?
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¿Y si el mar,
la memoria del mar,
ignorara aun la ignominia del tiempo?
.
Hermana mayor al cuidado de los hermanitos,
silenciosa intérprete de las otras criaturas de la luz.
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¿Quién, sino vos, fuera todavía
la insurrección del amor
para el regreso de lo bello al rito
aunque sea por las ruinas y se oiga,
al alba, otra vez, como una súplica
el adánico dolor de lo vivo?
.
¿Y si el mar,
el sedimento del mar,
atesorara el acento de la voz enmudecida?

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