lunes 25 de agosto de 2008

"GERMINAL"


PROLOGO

La lectura de estos poemas trama una genealogía que se inscribe a medio camino entre el deslumbramiento que provocan los signos del alfabeto y el alumbramiento de una historia íntima, amorosa, cotidiana, que devela un destino: ese lugar donde se esté / quedando como queriendo quedar / uno eternamente. Ese lugar -intuimos- es el espacio literario, la elección de una poética evocadora de imágenes que justifican los instantes, las daciones, el hambre saciado en sobremesa y la memoria del tiempo; y que germina, reteniendo escenas de un amor filial que se nutre de los vínculos existentes entre la vida, el anuncio de la muerte y la fuerza persistente de los signos cuando turban los sentidos.
Una poética de orientación telúrica y magnética, que intenta por momentos detener una posible amplificación oratoria para retener la tersura de los sonidos lingüísticos que agudizan la sugestión contenida en cada vocablo. Rompe las relaciones sintácticas regulares, se afirma en el hipérbaton y avanza recuperando el trazo de esa genealogía compuesta de sitios ya propios, ya comunes, donde queda atestiguado el brío / dulzón del alfabeto del asfalto.
La distorsión significante, el contraste, lo prolífico, el gusto por las sonoridades aliteradas y las repeticiones fónicas, demuestran cierto furor poético -al modo barroco- que afecta al poema exponiendo sus inflexiones y su búsqueda de una forma que se pliega y repliega sobre sí misma; exhibe así su intento por abrevar en versos que vindiquen el cúmulo caótico que nombramos Literatura.
Germina, Germinal; gesta, alumbra, principia, justamente aquello que dio en llamar: el ofuscamiento infantil, el sacrificio del poema, sus mariposas, el vino franco en la esquina de siempre, y su Epílogo: el gesto final de una mano que escribe una intención: la de hacer del cúmulo caótico que llamamos Literatura el comienzo de este libro, su posibilidad y su extremo límite: el límite de la palabra poética.

Analía Costa

1 comentarios:

Freya dijo...

Y yo tras la cordillera, ¿cómo pretendes que llegue a esa presentación para que me firmes un libro y me regrese a casa a lomo de burra para leerte en el silencio de mis noches? Pondré un reclamo en el cielo a ver si lo puedes leer, que esto es esclavitud de distancias, yo también quiero leer ese libro buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.
Creo que te quiero menos que hace una hora, jaja, pero aún te quiero, todavía...